Cena con mis antiguos compañeros de colegio. La reconstrucción de 20 años de biografías paralelas muestra poca lógica. Algunos son claramente lo que apuntaban pero en otros casos, quien lo hubiera dicho. Ramón me confiesa, en ese momento de la verdad en el que dos hombres sostienen sus gintonic, que tiene la sensación de no haber elegido casi nada en la vida.- Estoy donde me ha dejado la corriente.
Marcho a casa con la sensación de haberme criado inmerso en la cultura del mérito y del esfuerzo que propugna Rajoy, en la que, sin embargo, me fue hurtada la gran verdad secreta: que la vida es noria.
Desayuno cereales chocolateados y la entrevista en Qué Leer al francés Fréderic Lenoir me reconcilia con la desconcertante experiencia vital:
“En mi vida ha habido mucho sufrimiento, mucha angustia, muchos problemas, muchas dudas, pero con el paso del tiempo eso se ha ido calmando. Ahora estoy mucho más tranquilo que hace 20 años. [...] Lo más importante es que hay que aprender a decirle sí a todos los acontecimientos, buenos o malos, aceptarlos, como vienen, aceptar la vida tal como es. Estás en paz contigo mismo cuando aceptas la vida, aceptas tu cuerpo, las enfermedades que puedas tener, las limitaciones, los acontecimientos positivos o aparentemente negativos. [...] “Existir es un hecho y vivir es un arte”, lo que significa que a lo largo de la vida aprendes a vivir, no naces sabiendo vivir, sino que vas aprendiendo a lo largo del camino con las experiencias, sean buenas o malas. Lo importante no es que sean positivas o negativas, sino que te ayuden a encontrar la calma interior. La otra frase es que “todo el camino de la vida consiste en pasar del miedo al amor”. Todo el mundo tiene miedo, aunque sea incosciente, a ser rechazado, a no ser amado, miedo a vivir, miedo a morir, miedo a muchísimas cosas, y en la vida se aprende a través del amor, de la energía del amor, del amor hacia uno mismo, el amor hacia Dios, hacia el mundo, hacia los demas”.

0 comentarios:
Publicar un comentario en la entrada