09 junio 2009

Estudio del Retrato de Velazquez del Papa Inocencio X (1953) Francis Bacon

Supongo que hay ateos y ateos. Hace unos meses, cuando paseamos el Prado del que colgaba Bacon, me entristeció la absoluta deseperanza de sus lienzos de fealdades retorcidas y carne descompuesta. Acerca del ateismo, me removió en la sobremesa del sábado tu reflexión a vuela pluma, cuando corregiste la etiqueta con la que describía a un amigo. Es posible que ni siquiera la recuerdes, de lo obvia que te parecía.

...Bueno, es ateo, relativamente, porque el que practica el amor hacia los otros cree en lo mismo que yo, pero con otro nombre...

Hay poco más que eso. Si algo aporta la mirada trascendente en este mundo es ese sentir contracorriente, esa capacidad de amar de repente a un extraño, de llorar el frío que no te toca y arroparlo. Al respecto, el conde de Virieu, coronel de los Regimientos del Conde de Provenza, escribió a finales del XVIII:

Sólo merece verdaderamente el título de bienhechor el convencido de lo sublime de su esencia, de la grandeza de su naturaleza formada a imagen y semejanza del principio eterno de toda perfección que, con la vista puesta sobre esa fuente infinita de toda luz y todo bien para imitarla y cumplir así los deberes sagrados que por naturaleza le son impuestos, siente que, al igual que la bondad eterna abraza a todos los seres, tiempos y lugares, su beneficencia, que no es mas que la manifestación de la bondad, debe ser sin límites; que creado a imagen y semejanza divinas, viola su propia ley cuando olvida el deber de imitar sin descanso su modelo.

2 comentarios:

ulises dijo...

es una gran frase la del ateísmo relativo. gracias por escucharla. abrazos. jp

Pirata Rob Erts dijo...

Mi "problema" de ateísmo es que no creo serlo de forma relativa. Lo soy por un simple convencimiento: no necesito la presencia de un ser divino para hacer más feliz mi existencia. La felicidad la encuentro en pequeñas cosas: una sonrisa, una leve carica, un abrazo, risas y enfados infantiles... allí donde otros/as advierten la presencia divina tan sólo veo los ojos de almendra de la mujer a la que amo, el imparable crecimiento de mi hijo y mi hija y el latido acelerado de un bebé que crece en el seno materno. Hace tiempo que dejé de buscar un dios que iluminase mi camino y decidí disfrutar del camino, de sus luces y sus sombras, de las paradas a refrescar el gaznate con los seres queridos, de las viandas... de ese intangible fenómeno que llaman vida. Si hice mal, que los dioses (quienes quiera que sean) me perdonen y sean benévolos con este simple mortal.