10 diciembre 2009

Alquimista (1912), Anónimo

Hoy quise trazar un plano de palabras acerca de la belleza inmutable que persigo.
No pudo ser.
El mundo que hay bajo la cúpula de estrellas me ha robado el instante de recogimiento.
Cuando al fin se silencia el día, estoy contagiado de grisura, cansancio, hastío y fealdad.
Me descubro zarandeado, hombre contingente, nadie.
Aquí abajo todo es una sombra incompleta.
No olvido, sin embargo, que la victoria habita el fondo de mis ojos sedientos de belleza inmutable.

1 comentarios:

ulises dijo...

salvo los muy desdichados, todo se logra y acaso si hicieras un computo fiel, sumadas vacaciones y fines de semana, en que vuestro equilibrio y plenitud asoman, algo parecido a un empate asomaría, tal vez. otra cosa es, como el grabado sugiere, si uno saca la cabeza para respirar o para ahogarse.