18 diciembre 2009

Mapa del Africa Occidental Española (1952), Dirección General de Marruecos y Colonias

Al salir del Teatro del Bellas Artes al mundo, escucho que Aminatu Haidar está en un avión, rumbo a El Aaiún. RNE conecta en directo con Lanzarote...
- ¿Podéis oírlo?- grita el corresponsal. Y todos se callan para escuchar los motores del avión, como si el bramido de queroseno fuese un mantra similar al del Apolo XI rumbo a la Luna.
Pienso entonces que cada año deben de iniciarse en España varios centenares de huelgas de hambre. ¿Qué ha sido diferente con esta mujer de aspecto severo?
Por un lado, lo creíble de su órdago, transformando su lenta y agónica inmolación en una bomba política mucho más eficaz que otras técnicas que persiguen el sufrimiento ajeno y las bajas del enemigo. Todo el mundo quería quedar bien ante la posible muerte de Haidar. El ser humano que admite sin resistencia el sufrimiento que le infringe el mundo tiene un punto crístico que conecta con e impresiona a Occidente. Nadie quería quedar como el Pilatos de esta historia.
Por otro lado, había prisa por desactivar los efectos colaterales de un caso que ha devuelto a la agenda de los informativos una causa justa que incomoda a todo el mundo. El Sahara se ha convertido en uno de esos nudos gordianos enquistados en la diplomacia internacional. Lo tienen peor que los Palestinos, que ya es. La principal diferencia es que juegan en otra división, cuyos partidos apenas se siguen. Sin conflicto religioso, no hay frente árabe y, desde Occidente, nadie quiere incomodar demasiado a Marruecos, cordón sanitario del integrismo.
En el tablero del mundo, los saharahuis son peones huérfanos, sin color, sin aliados claros más allá del papel que puedan hacer para Mauritania o Argelia como moneda de cambio fronteriza, en una lenta guerra de muros que van perdiendo. La guinda es una potencia colonial de tercera en bambalinas repleta de mala conciencia por haberse despedido a la francesa.
Facturas de la transición. Lo hicimos tan mal que, a efectos jurídicos, en la ONU seguimos figurando como potencia administradora.

15 diciembre 2009

Vidriera de la Natividad (1997), Iglesia Anglicana de Vero Beach, Florida

"Dichoso quien ha merecido llegar hasta el cuarto grado [del amor], en el que el hombre sólo se ama a sí mismo por Dios. [...]
Aunque haya sido muy pocas veces, o una sola vez, y ésta de modo misterioso y tan breve como un relámpago. Perderse, en cierto modo, a sí mismo, como si ya uno no existiera, no sentirse en absoluto, aniquilarse y anonadarse, es más propio de la vida celeste que de la condición humana. [...]
Amar así es estar ya divinizado. Como la gotita de agua caída en el vino pierde su naturaleza y toma el color y el sabor del vino; como el hierro candente y al rojo parece trocarse en fuego vivo olvidado de su propia y primera naturaleza; o como el aire, bañado en los rayos del sol, se transforma en luz, y más que iluminado parece ser él mismo luz. [...]

De Diligendo Deo, texto cisterciense del s. XII atribuido a Alcher de Clairvaux

10 diciembre 2009

Alquimista (1912), Anónimo

Hoy quise trazar un plano de palabras acerca de la belleza inmutable que persigo.
No pudo ser.
El mundo que hay bajo la cúpula de estrellas me ha robado el instante de recogimiento.
Cuando al fin se silencia el día, estoy contagiado de grisura, cansancio, hastío y fealdad.
Me descubro zarandeado, hombre contingente, nadie.
Aquí abajo todo es una sombra incompleta.
No olvido, sin embargo, que la victoria habita el fondo de mis ojos sedientos de belleza inmutable.

09 diciembre 2009

Cuadrados (1994), Brian Biedul

"Pensé en todas las chicas que había conocido, con las que me había acostado y las que sólo había deseado.
Pensé que eran como muñecas rusas.
Te pasas la vida entera jugando a eso, te mueres por saber cual será la última, la más diminuta, oculta dentro de todas las demás.
No la puedes coger directamente, tienes que evolucionar.
Hay que ir abriéndolas una tras otra, preguntándote cada vez, ¿será esta la última?..."
Del final de Les Poupeés Ruses, hermoso poema visual de Cedric Kaplich sobre las posibilidades del amor eterno.