27 enero 2010

Mujer Joven Jugando con Perro (1776), Fragonard

Camino del trabajo cruzo por uno de esos barrios señoriales de techos altos y entradas para el servicio donde siempre parece domingo.
Mis ojos se topan con la mirada polar de un gran husky. Escucho a su dueño mascullar unas palabras para acompañar el tirón de la correa con el que trata de domesticarlo. Aunque no las entiendo, resuenan a tesón, método y paciencia.
Imagino que ambos apuran el paseo de la mañana y volverán pronto a habitar la belleza de las casas levantadas en piedra.
Cuando miro al dueño, descubro con sorpresa que se trata de un mendigo.
Y tengo entonces un pensamiento extraño.
Muy extraño.
Pienso que el dueño que descubro es quizás más infeliz que el que imaginé.
Sin embargo, los dos perros son, posiblemente, igual de felices, pues el gran husky, a diferencia del hombre, no percibe la diferencia entre el banco de un parque y los techos altos.
Filosofo, camino del trabajo, sobre la felicidad y el deseo.
Paula, no.
Sus ojos, que siempre persiguen la belleza, miraban al zigurat de la Castellana.

2 comentarios:

Anónimo dijo...

hermoso, como siempre. gracias. aunque hubiera esperado que fuera ella quien mirara al huskie. ¿no te gustan los zigurats? qué raro eres. jp

Paula dijo...

Es cierto que mis ojos persiguen la Belleza y también lo es que la encuentran en los tuyos.