22 abril 2010

Los velos islámicos (2009), AFP

Las cosas del mundo suelen ser ajenas a este blog, pero me resulta imposible sustraerme a la polémica del Instituto Camilo José Cela de Pozuelo. Lo que me inquieta no es la cerrazón del centro, sino la cantidad de moderneces que me ha tocado leer sobre la pérdida de dignidad y sumisión que implica ponerse un pañuelo en la cabeza.

Desconocer que el universo musulmán no es un monolito, que el hiyab no es un burka afgano sino un símbolo de identidad ampliamente difundido en una de las tres religiones del libro es disculpable. Se viaja poco y se lee menos. Pero las antesalas del fascismo están llenas de pérdidas colectivas de memoria a corto plazo como las que percibo en este caso: no hace tanto que Aminatou Haidar llenaba nuestras portadas. No creo que la celebrada Premio Internacional Jovellanos Resistencia y Libertad o Premio Dolores Ibárruri sea un símbolo de la indignidad de la mujer.

Advierto a la autoridad competente que suele acudir a recogerlos incumpliendo el Reglamento Interno del Instituto de Secundaria Camilo José Cela. Liberémosla en su próxima escala en España con ayuda del guardarropa de la Pasarela Cibeles.