Esta foto es uno de esos hallazgos con los que te topas en el océano Facebook. Desconozco al autor, a los protagonistas, el lugar... Podría ser cualquiera. Podríamos ser Vicente y yo, cuando Iniesta metió el gol. Muchos, me atrevería a decir que casi 40 millones de personas, hemos sido protagonistas de esa foto. Me recordó en cuanto la vi, por evidente contraste, al Duelo a Garrotazos de Goya, con el que el aragonés pintó el alma de un pueblo eternamente peleado consigo mismo. Estos días he llegado a fantasear con escribir un pequeño Manifiesto por la Corbata Roja, promoviendo el acto de comenzar la semana con ella al cuello. Supongo que me movía la tristeza ante la certeza de lo efímero que tiene el hoy. La belleza de este sentimiento mágico y puro de unidad en la alegría es, sin embargo, evanescente, como los narcisos alpinos. La corbata roja, cada lunes, sería como aquella magdalena de Proust que hizo presente el tiempo perdido, evitando al recordarlo que se desvanezca para siempre. La corbata roja sería, también una declaración, un grito silencioso y colectivo de cuanto nos gusta poder sentirnos de aquí, sin que eso presuponga o excluya otras mochilas identitarias.
Pero el Debate de la Nación nos devuelve, antes de que me de tiempo a escribir una línea de ese manifiesto, a la realidad cotidiana de lo goyesco. Acabo de leer en el Xornal la crónica de Xavi sobre el debate. Que se vayan los dos, titula. Yo no diría tanto. Xavi siempre fue más encendido que yo, que estoy ya en la legión de quienes toleramos lo mediocre, ya sea por cansancio, caridad cristiana o pudor ante nuestra propia mediocridad. Pero algo va muy mal en la política cuando se parece a esas películas baratas en las que adivinas lo que va a pasar en la siguiente escena. Hay, como nunca hubo, exceso de guión, ausencia de incertidumbre, predestinación, abocamiento.
Ojalá los protagonistas de la foto hubiesen sido Rajoy y ZP. Literalmente, se me habrían saltado las lágrimas. Siempre me pasa en los thriller, cuando la trama me coge por sorpresa.

0 comentarios:
Publicar un comentario en la entrada