02 agosto 2010

Ufo Street Art (2010), Desconocido


A las doce, cuando bajo de casa abducido por el horario de la piscina, descubro que Valdeluz está invadida por una ruidosa jauría de voluntariosos cineastas. Ruedan Extraterrestre, de Nacho Vigalondo. De acuerdo con las sinopsis que circulan por la red, va de una pareja que, tras iniciar su relación un sábado noche descubre, barrunto que en plena superación de la resaca tras el despertar dominical, que el planeta ha sufrido una invasión extraterrestre mientras ellos intercambiaban fluidos. El argumento apunta hacia la comedia gamberra.

Desde el patio de mi casa, que es particular, asisto en primera fila al rodaje. A 20 metros de la verja, bajo tres o cuatro sombrillas, una marabunta ajetreada da órdenes y contraordenes. Me llama poderosamente la atención la sopa de logos de los parasoles, acostumbrado a los mares monocromáticos de la Formula 1, lo que me lleva a pensar que su origen no está en el patrocinio sistemático de la actividad, sino más bien en el latrocinio improvisado por la necesidad.

La secuencia que intentan rodar es, aparentemente, sencilla. En primer plano una furgoneta sale en estampida. Al fondo de la calle, a unos 200 metros, dos personas hacen un gesto, como pidiendo ayuda. Si no se cae en el montaje final, en pantalla, calculo que veremos unos cinco segundos de metraje. Pero en cine, no hay nada sencillo. Alguien ha decidido llenar la calle de periódicos rotos, para incrementar la sensación de desolación, lo que provoca la llamada de los vecinos cabreados a la Guardia Civil: en Valdeluz sopla casi siempre viento frío del norte y los periódicos obvian el plan de rodaje y elevan el vuelo hasta las terrazas cercanas.

Al parecer, el mayor problema para rodar es la gente. Supongo que al localizador de exteriores le atrajo de Valdeluz el hecho de que es, oficialmente, una ciudad fantasma, pero la realidad, incluso en plenas vacaciones de agosto, es algo más tozuda. Después de varios intentos fallidos, la regidora da ordenes concretas por el walkie:

- Cuando Nacho diga 'prevenidos' tenéis que parar el tráfico de coches y a la gente para que no entren en cuadro...

El rodaje tiene un segundo epicentro aún más cercano e interesante: el catering. El equipo ha elegido estratégicamente la sombra que abraza la pequeña calle entre mi bloque y el contiguo para colocar el refrigerio en el que abundan los bocatas de fritanga. Sólo la verja que separa el mundo de la propiedad privada de la res pública nos aisla del avituallamiento. La hora y media de tiempos muertos y preparación para rodar la escena provoca un peregrinaje constante al catering de los miembros más desocupados del equipo. Un tal Aitor, tras escuchar el menú del día, se va de vacío.

- ¿No te gusta nada? Voy a la tienda y te lo hacemos...- dice la chica encargada de suministrarle las calorías.

- ¿Podría ser un bocata de jamón y queso?.- contesta el tal Aitor, acompañando la frase con un gesto de manos y una cara de cabreo que añaden, sin necesidad de mediar palabra, que está siendo irónico porque en realidad no cree que esté pidiendo nada muy sofisticado.

Uno de mis vecinos reconoce entre los comedores de bocatas a un 'muchachada nui', lo que permite iniciar una socialización entre los que mastican y los que ensalivamos, en contra de la opinión de Aitor acerca del chorizo recién frito. Protegidos por la valla, con valentía, pasamos del avistamiento al encuentro en la tercera fase. Y así, descubrimos misterios interestelares, como que la próxima temporada de Muchachada tendrá lugar en Neox.

En esto, mi hija mayor reconoce también entre las celebrities a una tal Bea de los Hombres de Paco... Yo trato de disimular mi analfabetismo funcional para sostener un poco más ese castillo de naipes del padre que lo sabe todo.

De repente, cuando empezábamos a acostumbrarnos a su presencia, recogen los bártulos y se van a la francesa, como hacen siempre extraterrestres y cineastas. Al parecer, el permiso de rodaje expiraba a las tres de la tarde. A las tres y cinco una patrulla de la Guardia Civil hace acto de presencia, para hacer cumplir la legalidad vigente. Los alienígenas han recogido su rastro, incluido casi todo el papel de periódico, repleto de noticias malas y peores. Sólo un bote vacío de colacao en un banco nos recuerda que no ha sido un sueño.

Y la vida solariega prosigue, con celebrada calma, en Valdeluz, donde el viento del Norte alivia siempre los rigores del verano.

1 comentarios:

Anónimo dijo...

si la manduca es en una película tan frecuente como en el rodaje de un anuncio, lo más raro es que los protagonistas salten o corran de vez en cuando -están siempre haciendo la digestión :P
abrazo, jp