
Algún día tendré una chimenea. Hoy por hoy me conformo con la de mis suegros. Me gusta sentarme muy cerca del hogar a escuchar el fuego crepitando entre los leños, mientras las llamas danzan al tempo de cada madera. Me gustan aquellas que se consumen en adagio, lentamente, resistiendo el avance de las llamas. Quienes me conocen saben que no me gusta viajar, aunque en tiempos quise, por puro romanticismo e idiotez juvenil, ser corresponsal de guerra. A día de hoy, lo que me gusta de verdad es pasar allí las horas en silencio, como un idiota.
Me excuso en el estudio de un libro difícil, de un ensayo sesudo, sobre historia griega o cábala, para esconder que me gusta ocupar esa esquina del salón y su mecedora de Ikea. Sólo para contemplar el devenir del fuego, que es un poco de tontos. En el siglo digital, mi caja tonta tiene forma de chimenea. Ni siquiera tiene UHF.
El fuego evoluciona, tiene su argumento. A veces se ahoga en los adentros de la brasa, incapaz de consumirla por completo. Otras, vence y retuerce la madera en la batalla, lanzando los crujientes rescoldos incendiados al aire. Esas chispas, hermosas, tienen una breve existencia, como luciernagas en una noche de verano.
A través de ellas he imaginado muchas veces la existencia de la humanidad entera. Es como una de esas chispas. Siendo generosos, apenas 10.000 de cultura en el océano de 15.000 millones de años que lleva prendiendo esta hoguera, que es el universo. Cada hombre, yo mismo, es apenas una chispa en esa chispa humana.
Nuestro tiempo es tan breve que cuesta imaginar que podamos permitirnos la nostalgia. Y, sin embargo, a partir de los 40, la vida esta llena de magdalenas de Proust. A partir del mediodía de la vida, todos tenemos ya un tiempo perdido. Si no, es que no has vivido. Uno de los míos, de los más intensos, es Diario 16. Llegue a su redacción en el verano de 1994, siendo un pipiolo de pantalón corto. Llevaba un kit de periodista, como los niños llevan la merienda al cole. Sólo me faltaba el lápiz bicolor. Aquel hermoso Titanic navegaba ya inexorable hacia el hundimiento, pero la orquesta sonaba tan hermosa que me quede bailando hasta que nos echaron las señoras de la limpieza, en 2001. Era como uno de esos leños, consumiéndose lentamente.
Hoy por hoy, con cierta perspectiva, me doy cuenta de que en los ocasos, en las batallas perdidas, es cuando cada hombre da lo mejor o lo peor de si mismo. Viví de todo. Pero, sobre todo, aquellas horas están llenas de belleza y heroicidades cotidianas. Cuanta menos empresa había, más y mejor periodismo. ¡Que libres éramos para escribir negro sobre blanco en medo de aquel absoluto naufragio empresarial!
Este mes se cumplían 10 años de la caída definitiva del telón y se me ocurrió crear un grupo en Facebook, una tierra virtual donde unir la diaspora. En apenas tres días, tenía 170 ex 16. Y fotos, cientos de fotos, de rostros y actitudes ante la noticia que no cesa, salvo para la fiesta y la sonrisa. Nos une la nostalgia de un tiempo perdido para todos, que jamás volverá.
Estos días de noviembre he cambiado la chimenea por el Facebook. Estos días es el bullir de aquel espíritu 16 en la red el que me hipnotiza, el que me idiotiza, el que me pone los pelos de punta. Hay fotos que no me dicen nada: yo soy nadie, apenas una chispa en esa leño16. Llegué, como quien dice, en el epílogo. Otras fotos, sin embargo, son mis magdalenas de Proust; mis platos de pisto Ratatoui, para que me entiendan mis hijas. Me sacan de la amnesia higiénica, ganada a pulso en estos años, y me devuelven sensaciones, logros y flaquezas.
Sé que el universo y sus 15.000 millones de años de devenir deben sonreirse de mis nostalgias pasajeras. Sé, incluso, que en la escala de los hombres, nací tarde para vivir los mejores años del guarismo 16. Se que la gesta será olvidada por los hombres, que algún día Diario 16 no significará nada para nadie. Pero yo añoro aquella derrota, aquellos años profesionales, aquellos años de periodismo cuando Google no existía, aquellos años azules y su final trágico. Y aquella Libertad sin Ira, que podría ser un buen resumen de como ejercer el mejor de los periodismos.

1 comentarios:
escribe más, canalla!!
rata, que eres un rata-toulli :)
jp
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